Wednesday, July 19, 2006

Homenaje, uno de los miles que deberìan,

5 DE JULIO DE 1 9 7 6 5 DE JULIO DE 2 0 0 6

A TREINTA AÑOS DE LOS FUSILAMIENTOS DE LOS PRESOS POLÍTICOS, ALOJADOS EN LA UNIDAD PENITENCIARIA Nº 1, CORDOBA.

RAUL AUGUSTO BAUDUCCO

A partir del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la Unidad Penitenciaria Nº 1 (actualmente Nº 2) de Barrio San Martín, fue ocupada por el Ejército y la Gendarmería y los presos políticos a disposición del Area 311 de la IV Brigada, al mando del General Juan Bautista Sasiaiñ, dependiendo del III Cuerpo de Ejército, comandado por el General Luciano Benjamín Menéndez, quedaron totalmente aislados del mundo exterior: sin visitas de sus familiares, sin posibilidad de escribir o recibir correspondencia, y sin acceso a los medios de información periodística.

Entre marzo y noviembre de 1976 fueron fusilados un total de 29 presos políticos detenidos en esa unidad que estaban a disposición de Juzgados Federales, y del Poder Ejecutivo Nacional y muchos de ellos con el proceso judicial concluido y con resolución de libertad.

Estos hechos fueron parte de la política de exterminio y aniquilamiento y anunciados con estas palabras del general Sasiaiñ al intervenir el Penal: Les vengo a comunicar que todos ustedes están condenados a muerte. Pero no se pongan contentos, pues morirán uno a uno muy lentamente, de manera que se arrepientan de haber nacido”. No hubo excesos, fue la fría ejecución de un plan sistemático que hizo posible imponer así prácticamente sin oposición, la política de entrega del patrimonio nacional que ha enriquecido aún más a las minorías, sometiendo a necesidades y empujando a la miseria a los más amplios sectores del pueblo.

Asesinato en el propio establecimiento carcelario UP1

Pabellón 6, 5 de julio de 1976

Raúl Augusto Bauducco, oriundo de Río Cuarto, tenía 28 años. Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, al momento de su detención a fines de 1975, estaba radicado en la ciudad de Córdoba donde trabajaba mientras cursaba sus estudios en la Escuela de Ciencias de la Información, de la Universidad Nacional de Córdoba. Estaba casado con Dora Caffieri, quién había sido detenida junto a él. Dori estaba embarazada de siete meses y a pesar de su estado fue sometida a torturas y malos tratos en el Departamento 2 de Informaciones de la Policía de Córdoba. En 1976 en la enfermería del penal, nació Diego, el hijo que Paco no pudo conocer.

Estaba a disposición del Juzgado Federal Nº 1, con decreto PEN Nº 4075 y fue asesinado, luego de recibir una golpiza en una requisa efectuada por el Ejército en el Pabellón 6 de la UP1. Esta requisa fue realizada bajo la responsabilidad del entonces Teniente Enrique Mones Ruiz y del Cabo Miguel Angel Pérez. Las causas presentadas aludieron a que Bauducco “intentó arrebatarle el arma al militar (Cabo Pérez)” según comunicado del III Cuerpo de Ejército, publicado en la prensa local. Pero sus compañeros de pabellón recuerdan: “todo el pabellón fue sacado al patio para una requisa. A medida que los integrantes de cada celda llegábamos al patio, nos obligaban a colocarnos cuerpo a tierra, boca abajo y las manos en la nuca…Ya todos en el patio, iban haciendo requisas personales por integrantes de celda. Es decir, ordenaban que se levantaran los de la celta Nº3 por ejemplo, que era donde estaba Bauducco, y todo ese grupo debía hacerlo y comenzar a desnudarse; una vez requisados, debían vestirse y tirarse nuevamente cuerpo a tierra, mientras eran castigados con las gomas y bastones. Los demás debíamos permanecer en la tierra hasta que nos tocase el “turno” mientras los cabos caminaban sobre nuestras espaldas. Cuando ordenan ponerse de pie a los de la celda Nº 3, el Cabo Miguel Ángel Pérez, con gritos e insultos descargaba los gomazos sobre los presos, y uno de estos golpes pega en la nuca a Bauducco y lo derriba, quedando semidesvanecido, de rodillas. El cabo le ordena que se levante, pero Paco no puede hacerlo. Se aleja, camina por las espaldas de los otros presos y vuelve a exigirle que se levante. Se dirige entonces con la pistola en la mano a donde estaba el Oficial a cargo del “operativo”, Teniente Enrique Pedro Mones Ruiz, y luego de cruzar palabras con éste, retorna donde se encontraba desvanecido Bauducco, apunta a su cabeza y le dispara.”

Según el informe de quien fuera en ese momento Director de la cárcel, Prefecto José Alberto Torres “realizadas las averiguaciones correspondientes se hace presente el Teniente Enrique Mones Ruiz, a cargo de las fuerzas de Ejército acantonadas en esta Unidad, quien manifiesta ‘que el interno subversivo Bauducco, trató de abalanzarse y a la vez arrebatarle el arma al Cabo Miguel Ángel Pérez, quien repelió la agresión haciendo fuego dando muerte al citado interno”. El certificado de defunción fue firmado por el Dr. Guillermo Mercau.

El Juzgado Federal Nº 1, el 14 de junio de 1983 ordenó la detención y procesamiento del Cabo Miguel Ángel Pérez, del Tte. Mones Ruiz y el Prefecto José Alberto Torres. La obediencia debida les facilitó la libertad.

En el mes de Agosto de 1996 al cumplirse 20 años de su muerte, la Comisión Especial “Memoria por los Derechos Humanos” de la Cámara de Diputados de la Provincia de Córdoba, creada por Resolución 458/95, coloca una placa en la UP1, recordando a Bauducco y denunciando que dicho establecimiento carcelario fue utilizado como centro clandestino de detención, tortura y muerte. A raíz de esto, por no estar de acuerdo, el Director del Penal fue removido del cargo.

Posteriormente, una vez ubicado el domicilio en la ciudad de Cosquín, Córdoba, del Ex-Cabo Pérez, autor del asesinato, la agrupación HIJOS, Familiares de Desaparecidos, y ex-presos políticos, organizan un “Escrache”, que tuvo fuerte repercusión en la localidad puesto que se sumaron al repudio público, numerosos vecinos de la zona. Poco tiempo después, en represalia, personas de civil no identificadas, atacaron y secuestraron a una mujer que había participado de dicho Escrache, abandonándola en la calle, atada, amordazada, violada y con heridas cortantes en los pechos. Este caso fue denunciado en la justicia y al día de hoy permanece sin esclarecer.

Los responsables directos del asesinato de Raúl Augusto Bauducco, fueron el entonces Teniente hoy ascendido a Capitán, Enrique Mones Ruiz, y el Cabo Miguel Pérez. Fue un asesinato que presenciaron cientos de testigos, no solamente los compañeros de pabellón, sino también, los otros presos políticos y comunes, alojados en otros pabellones, a través de las ventanas. Así actuaban ante personas indefensas, con saña y maldad, porque necesitaban imponer el terror.

Por el derecho a la verdad, a la justicia, a la libertad.

Por el derecho a la política, que es el derecho a la vida.

QUERIDO COMPAÑERO PACO

¡PRESENTE, HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

COMISIÓN DE EX-PRESOS POLÍTICOS DE CORDOBA

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