Campo de Mayo
Comunicado de la COMISIÓN PERMANENTE DE HOMENAJE A
LOS COMBATIENTES REVOLUCIONARIOS
LOS COMBATIENTES REVOLUCIONARIOS
combatientesrevolucionarios@yahoo.com.ar
CASTIGO A LOS
GENOCIDAS CIVILES Y MILITARES
“No acepten lo habitual como cosa natural.
Pues en tiempos de desorden sangriento,
de confusión organizada, de arbitrariedad consciente,
de humanidad deshumanizada,
nada debe parecer natural,
nada debe parecer imposible de cambiar”
Bertolt Brecht
La historia política de los trabajadores y de los oprimidos en la Argentina no se puede leer desde la visión parcial, deformada y falsa que intentan instalar los sectores dominantes.
Los discursos demagógicos de los administradores de turno del estado burgués, otorgan a los derechos humanos un lugar en la última fila del espectáculo circense de la democracia liberal capitalista, mientras desde el escenario mayor se silencia y oculta la parte más sustancial de la historia popular: aquella que protagonizaron miles de compañeros que llevaron sus palabras a la acción y desarrollaron las luchas revolucionarias de las décadas del ´60 y ´70, para construir una sociedad socialista libre de explotadores.
Se critica y se trata de desprestigiar a los revolucionarios hablando hipócritamente de los métodos violentos de lucha, como si esa violencia no hubiese sido la respuesta popular a la explotación, la represión y el sometimiento. De esa manera, también se deforma la historia.
El centro de exterminio de Campo de Mayo
Millares de compañeros fueron torturados y asesinados en Campo de Mayo, el principal centro de exterminio que funcionó en nuestro país desde la última etapa del gobierno corrupto de María Estela Martínez.
En un contexto de enfrentamiento profundo entre el capitalismo salvaje sin máscaras y las organizaciones revolucionarias que le disputaron el poder a los sectores
dominantes, Campo de Mayo concentró a lo más brutal de la represión.
Sin embargo, y contrariamente a lo que relata la historia oficial, los grupos de exterminadores no nacieron con el golpe de Estado de 1976: la política de aniquilamiento masivo se puso en práctica en hechos como los fusilamientos de Trelew en 1972.
En el lapso entre una dictadura y otra, la Triple A, las patotas de la burocracia sindical, los grupos de choque de la derecha fascistoide y militares en actividad continuaron la tarea, apoyados por gran parte de la
clase política que hoy alienta la deformación de la historia reciente.
A partir de 1976, con la ESMA funcionando como campo de concentración y exterminio al tiempo que como centro de desarrollo político del proyecto del almirante Emilio Massera, y dedicada la Armada especialmente al aniquilamiento de los Montoneros, la fuerza militar hegemónica, el Ejército, apuntó sus esfuerzos principales a la destrucción del PRT y del ERP.
Varios meses antes del golpe de 1976, esa fuerza masacró en Campo de Mayo a Eliseo Ledesma, jefe del Estado Mayor del ERP. A partir de entonces, más de cinco mil compañeros y compañeras fueron víctimas de torturas y asesinatos masivos, y sólo 42 lograron sobrevivir a la masacre.
Para darse una idea de las proporciones de esta política de exterminio, vale una comparación: según cifras oficiales alemanas, el 20 % de los prisioneros de Auschwitz sobrevivió al genocidio nazi en ese campo alemán en la Polonia ocupada, mientras que sólo el 0, 84 % fue el porcentaje de sobrevivientes en el centro de exterminio Campo de Mayo.
Nadie avanzó a fondo en la condena a los perpetradores directos de los crímenes cometidos antes y después del golpe militar por civiles y militares.
Se oculta que gran parte de los actuales cuadros superiores del Ejército pasaron por Campo
de Mayo durante 1976 y 1977, o sea durante los años de mayor concentración de asesinatos, y que ninguno de ellos podía ignorar lo que estaba sucediendo en un predio en el que en esos años se mató en promedio a más de 5 personas por día y se torturó reiteradamente a otras tantas.
La responsabilidad directa de esos oficiales superiores en actividad del Ejército debe ser puesta en evidencia y sus crímenes deben ser castigados. A continuación, una lista muy parcial de militares que estaban en Campo de Mayo u operaban directamente con ese campo de exterminio entre 1976 y 1978, con sus cargos actuales:
Coronel Alfredo Rubén Ochoa
Jefe Regimiento de Infantería 1 Patricios
Coronel Ingeniero José Eduardo Demaría
Jefe Central de Reunión de Inteligencia Militar “Mayor Juan Carlos Leonetti”
General de Brigada Osvaldo Montero
Jefe Jefatura II – Inteligencia – Estado Mayor General del Ejército
General de Brigada Gustavo Gabriel Schurlein
Jefe Inspección General del Ejército
General de División Luis Alberto Pozzi
Jefe Dirección de Investigación, Desarrollo y Producción del Ejército
Coronel de Infantería Alfredo Berner
Agregado Militar embajada argentina en Lima, Perú. Berner está mencionado además en el Legajo 3665 del Informe CONADEP.
Teniente Coronel Roberto Augusto Vega
Jefe Grupo de Artillería 15 “Coronel Francisco Bolognesi Cervantes”
Teniente Coronel Adolfo García Niveyro
Jefe Compañía de Inteligencia 5 “Mayor Humberto Antonio Viola”
Al menos 400 oficiales subalternos, en esos años, del Ejército participaron de diversas formas en los distintos aspectos de
funcionamiento del campo de exterminio entre fines de 1975 y 1978 y solían ser los torturadores y carceleros en contacto directo con los militantes secuestrados. Treinta años después, gran parte de esos mismos torturadores constituyen los mandos del Ejército que defiende militarmente los intereses de los grandes grupos económicos.
Sabemos que no todos los antiguos luchadores comparten nuestra postura y que algunos de los que en otra época compartieron las luchas de los asesinados en la ESMA, en Campo de Mayo y en otros campos de exterminio, hoy recorren con su presente vergonzoso a cuestas los pasillos oficiales o se mienten a sí mismos y a los demás que es posible construir una sociedad con dignidad para todos dentro de los marcos de la democracia liberal capitalista administrada por una
burguesía aliada al imperialismo.
Pero por sobre todas las cosas, sabemos del orgullo que nos produce enarbolar nuestro pasado combatiente, nuestras ideas revolucionarias, nuestra historia y la de nuestros compañeros, sin ocultar sino reivindicando nuestra condición de revolucionarios.
¡¡¡ Es hora de acusar y castigar a los autores intelectuales y materiales
del genocidio en Campo de Mayo !!!
Allí, en esos predios, están los restos de muchos de los luchadores populares que enfrentaron al imperio y a sus verdugos a sueldo; allí en fosas comunes, diseminados entre la tierra arrasada, están hombres y mujeres que tuvieron la capacidad de entender el por qué y el valor de encarar el cómo; allí en Campo de Mayo siguen estando los ecos de gritos de dolor, pero también lo que más importa: las consignas de lucha y de combate de quienes nunca se rindieron.
¡¡¡ Vayamos a buscarlos, retomemos sus ideas y objetivos, sigamos con su lucha y démosle vida a sus sueños, que nunca se perdieron !!!

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