Tuesday, September 29, 2009

Gritando en voz baja

Vuelvo a este blog, pasado un tiempo, con este manojo de ideas, de ganas, que no sé donde meter. Lo pongo aquí, porque quiero decirlo. No me preocupa que alguien lo lea, me preocupa decirlo. En este tiempo hice varias cosas. Fui forro de un sorete que aprovechó mis ganas de laburar, y con eso golpeé amigos, destruí un gran proyecto que nació y murió fantástico. Destrocé un espacio de crecimiento que pronto languideció entre internas, deseos frustrados, malos entendidos, autoritarismos, fui yo. Se fueron quienes me apoyaban, se fueron los que se me oponían, hay otros que me bancan, hasta ahí, que tal vez me tienen cariño, pero no soy yo lo que les interesa, sino lo que hacemos (y me parece bien). Quedó ahí en medio también una que no dice que se va, una que no entiendo. Suena fede comín y me pongo estúpido. Que se yo. Vuelvo a la sensación de estar ebrio de cosas que no digo. Vuelvo. Las pongo aquí. Luego fui forro de otro, que no tuvo reparos en echarme, hoy soy su jefe. Y como jefe doy pena. O me doy pena. No sé si soy pelotudo o me gusta que me forreen. Hoy laburo enormidades por un sueldo de mierda, me desgasto, me peleo, me transformo en lo que no hay que ser (gestor=forro), hoy me cuestionaron mis ganas de cambiar las cosas, "no se puede", "se van a acabar tus tres años y te vas a ir sin nada", y me lo decían con buena leche, pero no sé si con confianza. Hoy pongo todo y pierdo todo, tal vez quiera morir forreado, pobre y anónimo. Ojalá valga la pena.
¿Y yo qué gano con esto? me preguntaba viniendo a mi casa.
Tal vez sólo me quede la idea de que trato de construir. No sé. Espero alguna vez dejar de hacer memorias y encontrarme con que fui un pelotudo. O al menos dejar de encontrarme con que fui un pelotudo.